Los coches de GLP se han convertido en una alternativa para quienes buscan reducir el coste de sus desplazamientos sin pasar todavía a un vehículo completamente eléctrico. Aunque esta tecnología lleva décadas utilizándose, todavía existen dudas sobre su funcionamiento, seguridad, mantenimiento y diferencias respecto a otros sistemas como el AdBlue.

También conocido como autogás, es un combustible empleado principalmente en vehículos bifuel capaces de funcionar tanto con gasolina como con gas. El conductor puede alternar entre ambos combustibles y ampliar así la autonomía total del automóvil.

No obstante, antes de comprar o transformar un vehículo, conviene conocer sus ventajas y limitaciones, comprobar la disponibilidad de estaciones de servicio y confirmar qué distintivo ambiental le corresponde.

¿Qué es el GLP?

Las siglas significan gases licuados del petróleo. Se trata de una mezcla formada principalmente por propano y butano, dos gases que pueden pasar a estado líquido cuando se someten a una presión relativamente baja.

Esta propiedad facilita su almacenamiento y transporte en depósitos específicos. En automoción, el GLP recibe habitualmente el nombre de autogás.

Los vehículos preparados para utilizarlo suelen incorporar dos depósitos:

  • Un depósito convencional de gasolina.
  • Un depósito independiente para el GLP.
  • Un sistema de inyección específico.
  • Una válvula de llenado.
  • Un reductor de presión.
  • Un selector para cambiar de combustible.

El depósito de gas suele instalarse en el espacio destinado a la rueda de repuesto, aunque su ubicación depende del modelo y de la adaptación realizada.

¿Cómo funciona un coche de GLP?

La mayoría de los coches de autogás son vehículos bifuel gasolina-GLP. Esto significa que pueden utilizar cualquiera de los dos combustibles, aunque no necesariamente al mismo tiempo.

Normalmente, el motor arranca utilizando gasolina. Cuando alcanza las condiciones adecuadas de temperatura y funcionamiento, el sistema cambia automáticamente al GLP. El conductor también puede seleccionar el combustible mediante un botón situado en el habitáculo.

Cuando se agota el depósito de gas, el automóvil puede continuar circulando con gasolina. Esta combinación ofrece una autonomía elevada y evita que el conductor quede inmovilizado si no encuentra inmediatamente una estación con autogás.

El comportamiento exacto dependerá del fabricante, del motor y del sistema instalado. Por eso, es importante seguir las indicaciones del manual del vehículo.

Diferencias entre GLP y AdBlue

Ambos son productos completamente diferentes, aunque ambos se relacionen con la reducción de emisiones de los vehículos.

El GLP es un combustible que alimenta el motor. Puede sustituir parcialmente a la gasolina en vehículos preparados para utilizar autogás.

El AdBlue, en cambio, no es un combustible. Es una solución utilizada en determinados vehículos diésel equipados con un sistema de reducción catalítica selectiva o SCR.

Este líquido se inyecta en el sistema de escape para ayudar a reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno generadas por el motor diésel. Nunca debe introducirse en el depósito de combustible.

Por tanto:

  • El GLP se utiliza para impulsar el vehículo.
  • El AdBlue actúa sobre los gases de escape.
  • Los coches de gasolina-GLP normalmente no necesitan AdBlue.
  • El AdBlue se encuentra principalmente en vehículos diésel con tecnología SCR.

Confundir ambos productos puede ocasionar averías importantes, especialmente si se introduce AdBlue en el depósito de gasolina o diésel.

¿Los coches de GLP son seguros?

Los vehículos con este combustible deben incorporar depósitos, válvulas y sistemas homologados para almacenar el combustible a presión.

El depósito dispone de diferentes elementos de seguridad destinados a controlar el llenado, evitar fugas y gestionar posibles aumentos de presión. Las transformaciones también deben realizarse utilizando componentes autorizados y siguiendo los requisitos técnicos correspondientes.

¿Qué es el GLP?

Un vehículo de autogás no debe considerarse más peligroso por el simple hecho de utilizar gas. Sin embargo, como sucede con cualquier automóvil, su seguridad depende del correcto mantenimiento y del estado de la instalación.

Es recomendable:

  • Realizar las revisiones en los plazos indicados.
  • Acudir a un taller especializado.
  • Revisar posibles fugas o daños.
  • No manipular las válvulas ni el depósito.
  • Respetar las indicaciones del fabricante.
  • Reparar inmediatamente cualquier anomalía.

Ventajas de los coches de GLP

Una de las principales ventajas es que el precio por litro del autogás suele ser inferior al de la gasolina. No obstante, el ahorro real dependerá del precio de ambos combustibles, del consumo del vehículo y de los kilómetros recorridos. Para saber si compensa, conviene calcular el coste por cada 100 kilómetros y no comparar únicamente el precio mostrado en el surtidor.

Otra ventaja es la autonomía. Al disponer de dos depósitos, el conductor puede utilizar primero el GLP y continuar después con gasolina.

Entre sus puntos fuertes destacan:

  • Menor coste por kilómetro en determinadas condiciones.
  • Gran autonomía combinando gas y gasolina.
  • Funcionamiento generalmente suave.
  • Menores emisiones de algunos contaminantes respecto a determinadas motorizaciones convencionales.
  • Posibilidad de obtener el distintivo ambiental ECO cuando se cumplen los requisitos.
  • Alternancia automática o manual entre combustibles.

La DGT incluye dentro de la categoría ECO determinados vehículos propulsados por GLP, pero estos también deben cumplir los criterios correspondientes a la etiqueta C según su motorización original. Por tanto, instalar autogás no garantiza automáticamente la obtención de la pegatina ECO.

Desventajas de los coches de GLP

Aunque ofrece ventajas interesantes, esta tecnología también presenta algunas limitaciones.

La red de estaciones con autogás es menor que la de gasolina o diésel. Antes de realizar un viaje largo, puede ser conveniente localizar los puntos de repostaje disponibles a lo largo de la ruta.

También hay que tener en cuenta que:

  • El consumo en litros puede ser superior al de la gasolina.
  • No todos los motores pueden transformarse.
  • La instalación requiere una inversión inicial.
  • Puede perderse el espacio destinado a la rueda de repuesto.
  • La disponibilidad de talleres especializados es más limitada.
  • La adaptación necesita homologación y documentación.
  • El ahorro tarda más en amortizarse si se recorren pocos kilómetros.

Por eso, no puede afirmarse que un coche de autogás sea siempre más económico. La conveniencia dependerá del uso que se haga del vehículo.

¿Se puede transformar un coche de gasolina a GLP?

Algunos vehículos de gasolina pueden adaptarse para utilizar autogás, pero previamente hay que comprobar la compatibilidad del motor.

La conversión debe realizarla un taller autorizado utilizando un sistema homologado. Además, la reforma debe legalizarse y quedar reflejada en la tarjeta de la ITV del vehículo.

El coste puede variar según:

  • El número de cilindros.
  • La complejidad del motor.
  • El equipo instalado.
  • El tamaño del depósito.
  • La mano de obra.
  • Los trámites de homologación.

Antes de tomar una decisión, es recomendable solicitar un presupuesto completo y preguntar si la transformación permitirá obtener el distintivo ECO.

¿Para quién puede ser útil un coche de GLP?

Este tipo de automóvil puede resultar interesante para conductores que:

  • Recorren muchos kilómetros al año.
  • Circulan frecuentemente por ciudad.
  • Disponen de estaciones de autogás cercanas.
  • Quieren reducir el gasto sin comprar un eléctrico.
  • Necesitan una autonomía elevada.
  • Buscan un vehículo con etiqueta ECO.

En cambio, puede no resultar tan rentable para quien utiliza poco el coche, no encuentra surtidores cercanos o tendría que realizar una transformación costosa.

¿Qué significa GLP 1 en automoción?

La expresión GLP 1 no corresponde a una categoría oficial de combustible ni a un tipo específico de coche.

En automoción, las denominaciones correctas son GLP, autogás o vehículo bifuel gasolina-GLP. No debe confundirse con “GLP-1”, término utilizado en medicina para referirse a una hormona y a determinados tratamientos farmacológicos.

Por tanto, si aparece la búsqueda GLP 1 relacionada con vehículos, probablemente se trate de una consulta incompleta, una separación incorrecta de las siglas o una referencia numérica incluida en el manual de algún modelo.

¿Merece la pena comprar un coche de GLP?

Un coche de autogás puede ser una alternativa adecuada para reducir el coste por kilómetro y disfrutar de una autonomía elevada. Sin embargo, antes de elegirlo es necesario comparar el consumo real, la disponibilidad de surtidores, el precio del vehículo y las condiciones de mantenimiento.

También es fundamental recordar que GLP y AdBlue no cumplen la misma función: el primero es un combustible utilizado principalmente en coches bifuel, mientras que el segundo es un líquido destinado a reducir las emisiones de ciertos motores diésel.

Analizar estos factores te permitirá saber si un vehículo con este tipo de combustible se adapta realmente a tus desplazamientos y necesidades.

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